FULTEXTO: -HIPERTENSIÓN: -Manejo de la hipertensión arterial en niños y adolescentes: recomendaciones de la Sociedad Europea de Hipertensión

Introducción y objetivos

Las guías de la Sociedad Europea de Hipertensión (ESH) y de la Sociedad Europea de Cardiología (ESC) del tratamiento de la hipertensión arterial (HTA), publicadas en 20031 ...

Hipertensión. 2010;27:47-74.

Introducción y objetivos

Las guías de la Sociedad Europea de Hipertensión (ESH) y de la Sociedad Europea de Cardiología (ESC) del tratamiento de la hipertensión arterial (HTA), publicadas en 20031 y actualizadas en 20072, no incluyen, lamentablemente, ninguna sección dedicada a la HTA en niños y adolescentes.

No obstante, ello no se debe al desconocimiento de la importancia de esta cuestión. Al contrario, un número creciente de datos indica que la prevalencia de HTA moderada en niños y adolescentes es mucho mayor de lo que se creía anteriormente.

Distintos estudios longitudinales han demostrado que las alteraciones en la presión arterial (PA) a esas edades con frecuencia se traducen en HTA en edades adultas, y resaltan la importancia de dichos antecedentes desde un punto de vista no sólo epidemiológico, sino también clínico.

Asimismo, la HTA en niños y adolescentes ha ido ganando terreno en la medicina cardiovascular, gracias a los avances producidos en distintas áreas de la investigación fisiopatológica y clínica. Por ejemplo, es posible determinar los valores de PA de niños y adolescentes no sólo en la consulta del médico (un entorno artificial), sino también durante las actividades diarias habituales, sin duda un ámbito mucho más representativo.

Asimismo, se ha podido determinar el daño subclínico en distintos órganos, mediante aparatos y marcadores mucho más sensibles que los disponibles hace unos años.

Por ello ha sido posible detectar modificaciones precoces en la función y la estructura orgánica, algo impensable hasta hace poco, lo que ha permitido evaluar de forma más precisa la significación clínica de las alteraciones en la PA.

En última instancia, se ha podido establecer la correlación entre la HTA y el daño orgánico en la edad adulta y las distintas alteraciones observadas en la edad juvenil, por ejemplo, sobrepeso y taquicardia.

Ello no ha hecho sino enfatizar la importancia de implementar también en individuos jóvenes algunas de las estrategias de prevención cardiovascular originalmente destinadas a la población adulta.

Sin embargo, el hecho de que en guías previas no se haya tratado la HTA infantil puede deberse al menos a dos motivos.

En primer lugar, médicos de distintas especialidades se encargan, por un lado, de la asistencia de niños y adolescentes y, por otro, de personas adultas.

Ello implica que cualquier grupo de trabajo responsable de realizar recomendaciones relativas a la HTA en niños debería haber contado con la opinión fundamentada de expertos en esta área.

Esto es precisamente lo que se ha hecho a la hora de elaborar el presente documento, centrado específicamente en la HTA pediátrica.

En segundo lugar, y no por ello menos importante, las recomendaciones para tratar la HTA en adultos y niños se basan en datos y argumentos de ámbitos completamente diferentes.

En adultos, la mayoría de las recomendaciones incluidas en las guías se basan en datos obtenidos en estudios observacionales y de intervención2,3.

Por ejemplo, la definición de HTA en adultos se basa en datos observacionales de más de 1 millón de personas, que muestran que hay relación continua entre los valores crecientes de la PA sistólica (PAS) y la PA diastólica (PAD), ictus e infarto de miocardio4.

Ello ha originado valores de corte aceptados convencionalmente que separan la presión normal de la HTA, así como sus diferentes grados.

Por último, los ensayos clínicos, en los que se han incluido a más de 250.000 pacientes, proporcionan información comparativa sobre los efectos de la disminución de la PA per se y su reducción como resultado de la acción de distintos fármacos.

Por el contrario, no se dispone de estudios de este tipo en niños y adolescentes.

Resulta prácticamente imposible establecer algún tipo de relación entre los valores de PA y los episodios cardiovasculares que se producen de forma aislada, muchos años después.

No pueden realizarse recomendaciones basadas en la evidencia respecto a los valores de corte que establezcan cuándo ha de iniciarse el tratamiento, cuáles son los objetivos o qué clase de fármaco debería administrarse preferentemente en las distintas enfermedades.

Muchas de las clasificaciones y recomendaciones dirigidas a niños se basan en consideraciones estadísticas y en extrapolaciones de los datos obtenidos en adultos.

A pesar de que las guías relativas a la HTA pediátrica se basan fundamentalmente en la experiencia, no sería ético dejar de prestar la debida atención a esta importante cuestión, tanto desde un punto de vista médico como desde un punto de vista social.

Las recomendaciones han de realizarse siendo conscientes de que aún no se dispone de información suficiente, lo que contribuirá a diseñar estudios observacionales y de intervención que permitan subsanar determinadas lagunas de conocimiento.

Ello no constituye un objetivo menor de estas guías y, de hecho, al final del presente documento se dedica una sección específicamente a la planificación de futuros estudios.

Por E. Lurbe a b, R. Cifkova a, J.K. Cruickshank c, M.J. Dillon d, I. Ferreira e, C. Invitti f, T. Kuznetsova g, S. Laurent h, G. Mancia i, F. Morales-Olivas j, W. Rascher k, J. Redon l m, F. Schaefer l, T. Seeman b, G. Stergiou n, E. Wühl o, A. Zanchetti p

a Departamento de Pediatría, Consorcio Hospital General, Universidad de Valencia, Valencia, España b CIBER Fisiopatología de la Obesidad y Nutrición (CB06/03), Instituto de Salud Carlos III, Madrid, España c Departamento de Cardiología Preventiva, Instituto de Medicina Clínica y Experimental, Praga, República Checa d Grupo de Investigación Cardiovascular del Manchester Royal Infirmary, División de Ciencia Cardiovascular y Endocrina, Universidad de Manchester, Manchester, Reino Unido e Unidad de Nefrourología, UCL Instituto de Salud Infantil, Londres, Reino Unido f Departamento de Medicina Interna y Epidemiología Clínica y Evaluación de Tecnología Médica, Instituto de Investigación Cardiovascular de Maastricht (CARIM), Instituto de Investigación del Cuidado y de la Salud Pública (CAPHRI), Centro Médico de la Universidad de Maastricht, Maastricht, Países Bajos g Unidad de Enfermedades Metabólicas y Diabetes, Instituto Auxologico Italiano, IRCCS, Milán, Italia h Laboratorio de Hipertensión, Universidad de Leuven, Leuven, Bélgica i Departamento de Farmacología, Hospital Europeo Georges Pompidou, París, Francia j Universidad de Milán-Bicocca, Ospedale San Gerardo, Milán, Italia k Departamento de Farmacología, Universidad de Valencia, Valencia, España l Kinder-und Jugendklinik, Universitätsklinikum, Erlangen, Alemania m Departamento de Medicina Interna, Hospital Clínico, Universidad de Valencia, Valencia, España n División de Nefrología Pediátrica, Centro de Medicina Pediátrica y de la Adolescencia, Universidad de Heidelberg, Heidelberg, Alemania o Departamento de Pediatría, Hospital Universitario Motol, Universidad Charles, Praga, República Checa p Centro de Hipertensión, Tercer Departamento de Medicina, Universidad de Atenas, Hospital Sotiria, Atenas, Grecia q Centro Interuniversitario de Fisiología Clínica e Hipertensión, Universidad de Milán e Instituto Auxologico Italiano, Milán, Italia

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Prof. Dr. Mario I. CámeraDirector Médico
Prof. Dr. Mario I. Cámera

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